Las meigas son mujeres adoradoras del diablo y que con sus ritos pueden hacer maleficios.
Esta superstición obliga a una serie de ritos muy especiales para ahuyentar posibles peligros: guardar una herradura en el hogar, tras la puerta de entrada, o llevar consigo un diente de ajo, una castaña pilonga o varios objetos que libren del mal de ojo u otros hechizos.
La creemcia en las Meigas es mito central de nuestro acervo supersticioso; ellas representan para el pueblo el mal y el pecado, lo dañoso y lo perjudicial; todo lo contrario a la bondad y al bien, hecho por el cual se diferencian de las hadas, que significan lo favorable y lo adverso (dada su doble condición de buenas hadas y malas hadas).
